Fayi

lunes, 13 de junio de 2011

http://www.youtube.com/watch?v=4SRVMagjL8E

 
La delgada de la libertad y el libertinaje

En 2008, Venezuela fue testigo de los ideales un personaje muy extrovertido, líder comunitario que movió a muchas personas de importante nivel político y social. Lina Ron tomo con violencia la sede del Palacio Arzobispal de Caracas, con la intención de manifestar sus ideales, que según ella, concuerdan con el gobierno de Chávez, que atacan temas como el supuesto control del imperialismo y los medios de comunicación hacia la población de ese país. De una forma violenta, ella presento su libertad de expresión. Cayendo incluso en amenazas de ataques directos, cuando insinuó a un reportero, que lo que ellos hacían, merecía la colocación una bomba en la televisora.       

En México, día con día vivimos situaciones similares. Las manifestaciones, crecientes en nuestro país, se convierten con facilidad en expresiones violentas de ideales olvidados. Sin mencionar la clara problemática que representa para los ciudadanos, las manifestaciones de ideales, ya sean políticos, de religión, sobre seguridad, preferencias sexuales, etcétera, siempre conllevan una amenaza de sangre cuando se hace activa la presencia de granaderos.

La palabra revolución esta sobre valuada en nuestros tiempos, pues para “evolucionar” no es necesaria la violencia, mucho menos la anarquía; se puede y debe empezar por cambiar la forma de pensar de cada uno de nosotros, retomar valores como el respeto y la tolerancia, y permitirnos así a nosotros mismos la verdadera revolución de ideales pacíficos.


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